La transmutación pictórica del hierro

Marcos González

Cuando alguien se sitúa delante de la obra de Marcos-González asiste a la revelación de alguno de los instantes profundos que permanecen impresos en su imaginario personal. A pesar de hacerse visibles, desnudos en su materialidad, emiten una dimensión espiritual que apela directamente a la introspección, a que investiguemos personalmente las cualidades que adquiere aquello que todos intuimos en los límites de la memoria. Y esta reacción tiene mucho que ver con la resolución plástica y formal de las visiones de la artista.

Su singular cosmografía se confirma a partir de la intervención de los elementos primigenios de la Naturaleza: el aire, el sol y el agua que actúan sobre el hierro y provocan la materialización del tiempo en su superficie.

Este óxido, que es el descubrimiento y, al mismo tiempo, el síntoma de degradación física, adquiere un protagonismo significante en sus formas escultóricas. Pero, en relación a su obra pictórica, adquiere incluso una nueva dimensión al situarse sobre la tela desnuda, sin ningún tipo de preparación. A través de este original procedimiento de oxidar la tela, el óxido sufre una trasmutación, se convierte en materia pictórica cargada de corporeidad por sí misma, impregnando de temporalidad ancestral sus creaciones.

Alrededor de esta tesitura actúa un criterio ordenador de los espacios estructurados geométricamente, que pretende orientar la huella del óxido y configurar la fisonomía de la representación, entendida ésta como manifestación de la realidad interior vivida. Formas simbólicas contundentes que destacan de la oscuridad y se muestran en su insondable presencia –a veces cromáticamente matizadas-, simetrías rotas que delimitan los paisajes mentales y recreaciones, compendio de la reflexión y de la meditación que preside en todo momento el acto creativo, conforman las señas de identidad de su trabajo.

Sin duda nos encontramos con unas obras ante las cuáles no podemos permanecer indiferentes. Están llenas de sugerencias, de sensaciones que remiten a aquello no visible que forma parte indisoluble de nuestra existencia diaria.

Jesús Navarro. Director del Museo de Arte Jaume Morera de Lleida.
Exposición en Lleida. Octubre 1996.




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